JARRIS MARGALLI + GROOVYDELICS

CRUDO

PORTADA

BOOKLETE
ROLA FAVORITA

Excelente manera de sintetizar en una composición visual, lo que ha sido la vida de Jarris Margalli en el rock mexicano. Uno de los mejores guitarristas de la escena, parte importante en la conformación de bandas como Mistus y Ninot, influencia primaria en gente como Saúl Hernández de Caifanes, quien años después lo homenajearía (metafísicamente hablando) al invitarlo a formar parte de Jaguares… Pero que al día de hoy, continúa instalado en una especie de culto donde es bastante reconocido por sus compañeros músicos, aunque para el gran público exista en un segundo plano.

Ese amplificador que aparece en la portada, cuya marca original ha caído para ser sustituida por un Margalli, nos habla precisamente de todas esas batallas libradas por Jarris desde la década de los ochenta, donde hacer rock en México era como tirarse a las vías del metro en una “hora pico”. Y sin embargo, Si le damos vuelta al disco, podemos apreciar la parte de atrás del ampli, conectado y listo para sonar. También observamos un par de hojas pegadas con cinta, y la infaltable “chuleta” de rolas listas para ser ejecutadas, muestra palpable de que el rock continúa imparable y ya nunca podrán detenerlo.

SCORE: 10

El booklete repite la imaginería visual de la tapa. No obstante, al momento de tomarlo en nuestras manos, caemos en la cuenta de que estamos frente a un políptico impreso. El viaje comienza al desdoblarlo por vez primera… Una bóveda celeste en tonalidades azul-morado nos mira de frente, invitándonos a entrar en ella y descubrir los secretos de Jarris.

Por supuesto, nuestra curiosidad recalcitrante nos mueve los dedos, y lo que descubrimos es un extendido dibujo a lápiz, en el cual aparece Jarris en medio de esos míticos personajes de la historia que han labrado su personalidad y su espiritualidad, su forma de ver la vida, de enfrentarse al mundo: Leonardo Da Vinci, Fidel Castro, Salvador Dalí, Buda, Jesucristo, Galileo Galilei, Mahatma Gandhi e incluso el Grillito Cantor inmortalizado por Francisco Gabilondo Soler, entre otros, están ahí materializados, listos para entender muchas de las arengas líricas que trae el álbum, y que se pueden escuchar inmediatamente después de observar el booklete.

SCORE: 8

ECOS DE MI ONDA: Porque el mensaje es contundente: “Es mi libertad, soy mi propio gobierno. No me manipulan si yo no quiero”. Eso es actitud y no… ya saben.

MÚSICA

Una vez en el entendido de que Manuel Suárez, el líder de Guillotina, fue el productor de un disco llamado Crudo, los sentidos se preparan para recibir una implacable e inmisericorde descarga eléctrica de distorsión, sin piedad para los oídos… Y lo que recibimos se llama “Obertura”, un delicioso ejercicio instrumental a piano, bajo y guitarra eléctrica, donde Jarris le rinde un tributo inconsciente al legendario tema “You’ve got a friend” de Carole King. En un acto de transparente ética del cual muchos deberían aprender, el propio Jarris lo hace constar, por escrito, en el disco: “En ‘Obertura’, tomé prestadas tres notas de Carole King, simplemente por su hermosa resonancia”, escribió.

Ahora sí, tras la incertidumbre inicial, con “Agorafobia” las riendas de los demonios del rock se pulverizan en el aire, e inicia el desfile de plumillas sacando chispas de las cuerdas de metal, de golpes certeros de batería a cargo de Alejandro Charpenell (de Guillotina); mientras los bajeos martillean gravemente las sienes y, por supuesto, Jarris y su rasposo temperamento vocal, lanzan cuchilladas líricas hacia objetivos bastante reconocibles. “Yeah yeah yeah” continúa en el mismo mood, en tanto que las revoluciones bajan la intensidad ligeramente para “Mis drogas”, donde Jarris habla de sus hongos personales, pero también grita en una clara denuncia al establishment.

Nos droga el sistema, no les conviene que haya rock and roll… Nos quieren callados, narcotizados para no pensar”, gruñe en dicho tema, para enseguida continuar con una delicada referencia a la psicodelia en “Tus labios vírgenes Magnolia”. Las quejas siguen para “Marionetas” con letras tan directas como: “Los medios nos manipulan, nos tienen en su poder… Ya mándalos a la mierda, decide tú quien quieres ser”. Y si alguien se sintió aludido, para “X” la sentencia va dirigida a esos “plecostomus” cuya vida parasitaria lo mismo del presupuesto federal que de las limosnas de sus feligreses, provoca en Jarris un sentimiento de aversión total que lo lleva a decir: “Chinguen a su madre todos”.

El rock también puede acariciarte, cantarte una canción dulce y mecerte entre sus brazos. “Mmm…” y “Jack Daniels con Coca Cola con Paola”, un rocanrolito instrumental pintado en un lienzo de big band, pero sobre todo “Green and blue”, están aquí para corroborarlo. Esta última pieza se destaca por el ejercicio tonal de Jarris, quien por momentos canta en la misma tesitura que Saúl Hernández. Incluso suena a dúo. Pero no, quizá imperceptiblemente, Jarris tributa ahora a ese jovencito a quien un día impactó con su forma de tocar, empujándolo etéreamente a calzarse una guitarra eléctrica. ¿O quizá lo invitó a tocar en su álbum y ‘el jaguar mayor’ no pudo, o no quiso participar en él?

La segunda parte de Crudo inicia con una acorazada presencia guitarrera para “En paz con el demonio de tu ira y de tu ego”, hipnótico ejercicio instrumental digno para introducir en el organismo cualquier sustancia psicotrópica, y abrir todas las puertas de la percepción que se pongan enfrente durante tu trip personal. El eclecticismo de Jarris se hace presente una vez más en “Dos Méxicos”, pieza donde un violín huasteco gime libremente hasta que es absorbido por una base rítmica eminentemente rocanrolera. Gran trabajo de superposición rítmica, constancia insoluble para mostrar esos 2 Méxicos, el folclórico y el rockero, que cohabitan dentro de nuestra educación musical.

El jam session con el cual finaliza “Dos Méxicos”, con la participación de Memo Briseño en los teclados, es digno de cualquier antología del género. Una vez más, la rabia lírica regresa con “Crudo/México despierta”, arenga emocional cuya misión es la de movilizar esos mecanismos internos necesarios para poder cambiar, algún día, la triste situación por cual pasamos. “Detrás del infinito”, por su parte, se aleja a kilómetros de su antecesora no sólo por su letra en inglés, sino por esa guitarra de aire renacentista que rodea los últimos momentos de la rola, y la forma tan fina como fue tocada, signo inequívoco de la calidad como instrumentista que Jarris ha adquirido con los años.

“Ecos de mi onda” no es, como pudiera pensarse, un cover a los Rolling Stones (durante años, la canción de “Can’t you hear me knocking” de los Stones, fue conocida como ‘ecos de mi onda’ (claro, fue bautizada así por la inefable radio), sino otro ejercicio de libre pensamiento músico-emocional de Jarris, donde no hay lugar a dudas. Él es quien ha decidido ser, y si la gente no lo aprecia como debiera, tal y como anotamos en el apartado dedicado a la portada… No es su problema, sino de quienes no se dan oportunidad de buscar más allá de lo que “lo establecido” nos tiene reservado”.

“Mezcal” y sus referencias a Queen, marcan el fin natural de Crudo, porque “Ancore goodkarmadharma” y “Espiral”, con sus esquizofrénicas cintas al revés y mensajes subliminales, quedan ahí como un tipo de reprise, ante de escuchar sólo silencio durante poco más de 10 minutos. Dicho impasse sónico desaparece junto con un ritual percusivo denominado “Negrita africana”. Filiaciones esotéricas aparte, hemos de apuntar que dicho corte puede resultar sobrecogedor si se escucha de madrugada con las luces apagadas.

Uno de los mejores discos del 2009 según ROCK MX. Constancia irrefutable de todo ese talento cuya existencia permanece eclipsada por la “música kleenex”, por la feroz comercialidad sonora creada en los laboratorios mediáticos y, también debe anotarse… Nuestra “confortablemente insensible” capacidad de palear la tierra en búsqueda de nuevos tesoros, de otras sensaciones, otros universos, de la misma chatarra prefabricada de siempre.

SCORE: 9.0

 

Francisco Zamudio (zamudio@rockmx.com.mx)