LOS DORADOS

GOOD/EVIL

PORTADA

BOOKLETE
ROLA FAVORITA

¡Doble portada, chicos! De un lado el bien, del otro el mal. De un lado, un pequeño gorrión que dispara una bala por su pico, sobre un fondo negro, y del otro, un revólver que dispara plumas, sobre un fondo claro, que combina perfectamente con la imagen anterior. ¿Con qué se quedan? Si bien las reminiscencias hacia lo icónico del ave (de la paz) y el arma (de la guerra), las implicaciones de la metáfora hacen dudar de la certeza. Sobre ellas, el nombre del álbum y los tracks numerados. Sin ellos no habría sufrido el diseño. En resumen: una propuesta balanceada, sobria, poética.

SCORE: 9.5

Este es otro de esos felices casos en los que el booklete y el empaque del disco son uno solo. Con un bonito cartón, en colores neutros, se aprecia al abrirlo lo esencial del material: créditos de canciones, autorías, instrumentos implicados. Haciendo juego con este fondo, el disco, sobre fondo oscuro, completa el círculo. La propuesta del diseño de Christian Cañibe, ilustrador y cinéfilo con algunos libritos en su haber.

SCORE: 9

TOÑA: Las imágenes que desata, con los acordes lánguidos, el inesperado preludio al final… Yeah! Lo tiene todo.

MÚSICA

El bien y el mal unidos en un disco. No es la primera vez que el tema se aborda, pero con Los Dorados se espera hallar un elemento con cierto aire incendiario. La inauguración de este material inicia con “Mal”, un track con rasguños electrónicos, de vez en vez un toque de vientos, rasposos, crujidos en la noche. Comienza tan rápido como termina. En “Cabalgata” es una suerte de viaje místico muy bien ambientado con un clarinete, donde la fusión entre los riffs y los fraseos de viento le otorgan una deliciosa e imprecisa fatalidad, que solamente es puerta para “Kitzihiata”, que en lengua kikapú significa “Gran Fuego”; un track de cuerdas repetidas y rituales en cascada. Con ciertos toques que recuerdan a los Cabezas de Cera, se respira un aire para ambientar una buena película western, sin ovnis, por favor.

En “Planeador”, los desiertos y los ecos del espacio, que se funden para dar paso a “Solariego”, en donde el clarinete sigue llevando la batuta, añadiendo texturas metafísicas a todo el material. “Weird Beauty” coquetea con una estructura un poco menos experimental, más clásica; como para ambientar un corto al estilo hermanos Quay con recortes de 8 mm de películas hollywoodenses de los 30. “Here Comes the Sound”, con el innegable guiño a la canción de los 4 de Liverpool, es uno de esos tracks en los que hay que abrir la mente y dejarse llevar, cual cadáver exquisito dadaísta, por los extractos sonoros y el vaivén de la vida y la muerte. “Indie gente” parte de un canon de saxofón, para desenrollarse en riffs, como oruga carrolliana, y mostrar extraños acertijos sonoros.

“Toña” suena a tema para un buen film noir, agreguen niebla y unos buenos sombreros de fieltro, y ya lo tienen, a pesar del puente a lo Banco del Mutuo Soccorso, no logra romper la atmósfera. “El Resplandor”, con ese impaciente aire Kubrik, inquieta con cada pulsación. La mejor muestra de que para hacer un track perturbador no necesitas escándalo. Esta pieza es la antesala para el término del disco, que llega con “Bien”, un tema menos siniestro, endulzado con saxofón y clarinete para su deleite. Fin del disco y de vuelta a escuchar.

Good/Evil parece presentar un viaje largo, mediante episodios cortos donde lo importante es respirar. Con 11 cortes, Los Dorados mezclan esencias disímbolas, sonidos a primera escucha incompatibles, para luego seccionarse, como parpadeos hiperrealistas, en un conjunto disfrutable, complejo, y aún así con sabores medianamente conocidos en los que la jornada es pesada pero como en los viajes de Castaneda, con finales inesperados, llenos de sentido aunque insondables a la vez. Espacios sin aire, paneos cinematográficos, cercanías con la muerte, dolor de respirar y estar vivo… Un disco para escuchar varias veces y convencerse porqué estos muchachos siguen dando de que hablar.

SCORE: 9.0

Flor Y. Guga (guga@rockmx.com.mx)