LA CASTAÑEDA

SUS PRIMEROS DISCOS

PORTADA

BOOKLETE
ROLA FAVORITA

Una magnífica fotografía de La Castañeda original, ese mítico hospital psiquiátrico enquistado en la ciudad de México, de donde el grupo liderado por Salvador Moreno tomó su nombre, tratada como si fuese un negativo, otorgándole los claroscuros necesarios para que su lóbrego legado no se pierda, sirve como puerta sensorial de este trabajo recopilatorio. Inquietante resulta cincelar la imagen en el cerebro, y cerrar los ojos para emprender un viaje imaginario a ese “rincón del infierno”, adonde iban a parar todos aquellos desgraciados a quienes se les diagnosticaba -o incluso no- un desorden mental que la medicina de la época porfiriana no podía justificar. Pero bien dicen los ancianos: “en la fealdad está la belleza”, y si La Castañeda primigenia fue un doloroso puñal clavado en el costado de una sociedad en penumbras, quienes retomaron aquella monstruosidad, ciertamente la transformaron en un ente musical clave para el desarrollo del rock mexicano en los noventa.

Inexistente. Uno podría pensar de pronto, que un compilatorio de dicha envergadura, bien valdría la pena ser escoltado por un amplio librito de fotos inéditas, anotaciones escritas por la propia banda o algún periodista de rock and roll. Pero no, las discográficas no están en la labor de homenajear a nadie, y se ajustan al criterio de “esta es una colección de bajo precio, así que no podemos gastar de más”. En contraste, y si nos ponemos en un plano bastante purista, aparece aquí un DVD, el cual bien pudiese tomar el sitio de cualquier booklette. ¿Por qué? Pues porque pasa de aquellas etapas tempranas de “Cautivo de la calle” o “La transfusión”, donde todavía Juan Blend y Edmundo Ortega eran parte de la banda, hace parada en auténticas rarezas audiovisuales, como la participación de Víctor Baldovinos, célebre baterista de Iconoclasta en “La fiebre de Norma”, hasta concluir el periplo de imágenes y sonidos en “Tumba-matriz” y “La ventana”. Para nuestro infortunio, el seleccionador de los clips se aventó un error garrafal, y repitió dos veces “La última noche”, proveniente de diferentes presentaciones, sí, pero la misma rola. Nos quedan a deber aquí el video de “El total”. Por cierto, todas las cápsulas de audio y video fueron extraídas del gigantesco acervo de conocida televisora, la más odiada en México por la grey rockera, la cual sin embargo posee imágenes mega exclusivas como las aquí mostradas, donde se puede apreciar asimismo en todo su esplendor, esa superposición entre el performance y el rock and roll, sello distintivo de La Castañeda en veinte años de trayectoria.

En recopilaciones como esta, imposible escoger una sola… “Noches de tu piel”, “La fiebre de Norma”, “Misteriosa”, “La transfusión”, “Gris normal”, “Tloque-nahuaque”, “El loco”, “Secta de extraños”, “La última noche”, “El total”… y más.

MÚSICA

No tienen porqué. No obstante, los die hard fans de La Castañeda, hubiesen celebrado “en todo lo alto” una reedición del disco Servicios Generales, aquella placa de vinilo editada por Rock And Roll Circus, la discográfica de uno de los mecenas del rock mexicano más reconocidos en la historia, el señor Alejandro Ruiz. Ya que los milagros rara vez suceden, aparece aquí en primera instancia el Servicios Generales II, uno de los mejores discos de aquel lejano 1993, el cual inicia con “Cautivo de la calle”, un corte con olor a clásico en la discografía de La Casta y del rock nacional en general. Por supuesto, el espíritu vuelve a sacudirse en el momento en que “Noches de tu piel”, “La fiebre de Norma” o “Gitano de mente” pasan por cualquier reproductor de audio, mientras que tu cuerpo puede bailar con “Misteriosa”, o ensimismarse hasta el ostracismo emocional con “La transfusión”. Un disco imprescindible en cualquier fonoteca.

Continúa la celebración con El Globo Negro (Locus Niger), un ambicioso proyecto de tintes conceptuales, producido por Greg Edward (Tom Petty & The Heartbreakers, John Mellencamp, R.E.M. y un largo etcétera) en Los Ángeles. Una vez más La Castañeda, aún con una placa en la que estados racionales tan disímbolos como la locura y el amor, nos regaló un puñado de imperdibles entre lo más selecto de la discografía nacional de las últimas décadas: “Gris normal”, “Sueños”, “El loco”, su versión personal al tema de Víctor Cordero inmortalizado por Javier Solís; y “Tloque – nahuaque” partieron de esta conjunción entre el dolor y el placer que suelen acompañar a las canciones henchidas de garra, de torcidos manifiestos líricos, de imágenes oníricas entrelazadas con notas musicales llenas de vida.

Nuestra revisión concluye, como este box set en sí, con El Hilo De Plata, la perfecta continuación conceptual para El Globo Negro. Con “Lo demonio”, arranca el escrutinio a esa conexión sensorial entre el cuerpo y el alma, cuya revisión arrojó otra serie de canciones propias de cualquier galería sónica que se respete: “Tumba-matriz”, “Secta de extraños”, “La última noche”, “Ángel de las sombras” y “El total” por ejemplo, pertenecen ahora a las inmortales de un grupo que después de eso, tuvo que pagar el alto precio con su ex disquera, junto con Santa Sabina y varios más, por tratar de hacer música más allá de las rígidas normas empresariales donde solía asentarse el poder de los sellos multinacionales. Aquí se rompió un vínculo, pero no una carrera, por lo cual, todavía podemos ser partícipes de esas lúdicas representaciones sensoriales propias de la banda en cada una de sus presentaciones.

Apto para coleccionistas y jóvenes con ánimos de hurgar en el baúl, para descubrir a todos aquellos antecesores de sus bandas mexicanas favoritas en la actualidad.

 

Francisco Zamudio (zamudio@rockmx.com.mx)