Por: Eduardo Varas (lalovaras74@hotmail.com)
LOS JAIVAS
Qué mejor forma que iniciar esta sección con la que no pocos consideran como la banda angular del rock chileno, una agrupación con más de 40 años de trayectoria, con puntos muy altos, también con otros más bajos, que ha vivido muchas alegrías, pero que lamentablemente como todo en la vida también ha sabido de amargos momentos. Estamos hablando de una institución musical respetada en todo el mundo, especialmente en Sudamérica, Europa y, por supuesto, su país. Me refiero a Los Jaivas.
El nombre del conjunto tiene un origen netamente musical y es netamente un juego de palabras de dos términos que provienen del inglés, algo muy común durante los años 60s en Chile, clara influencia de lo que producía el revolucionario sonido del rock'n roll en todo el mundo por aquellos años: las palabras “high” (alto) y “bass” (bajo). Al juntarlas, sonaban igual que el nombre de un codiciado crustáceo de los mares chilenos (la “jaiba”), lo que finalmente derivó en el nombre definitivo de la banda.
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Nacidos en Viña del Mar, la alineación original estaba conformada por Eduardo “Gato” Alquinta, Mario Mutis y los hermanos Eduardo, Claudio y Gabriel Parra. Durante sus primeros años, las fiestas universitarias, los clubes nocturnos y los matrimonios fueron sus escenarios recurrentes, así como el rock que provenía de Estados Unidos e Inglaterra y el folklore chileno conformaban su repertorio habitual. Pero con el paso del tiempo, se dieron cuenta del fiato que estaban consiguiendo como grupo, y así comenzaron a forjar su propio sonido gracias a sus inquietudes musicales plasmadas en sus primeras producciones. Es así como nació su primer disco en 1970, El Volantín, y desde ya podemos apreciar el sonido “Jaivas M.R.” que se consolidaría con las siguientes producciones. En sí, la música de Los Jaivas es una mixtura de muchos estilos musicales, pero que deriva en un rock progresivo con distintos elementos folklóricos latinoamericanos, principalmente de la música andina, eso sí, sin dejar de lado sus raíces chilenas, lo que hace que sus compatriotas se sientan altamente identificados con su original propuesta. En cuanto a sus integrantes, destaca claramente su incuestionable calidad musical, lo que trasunta en grandes discos y canciones que se han convertido prácticamente en himnos generacionales e identificables por mucha gente. |
Durante los años 70s, la banda comenzó a expandir su música hacia otros países del continente, especialmente en Argentina. Sin embargo, la tensa situación política en gran parte de los países de Sudamérica dificultó en algo su proyección internacional, por lo que decidieron tomar las maletas y emigrar a Europa. Una vez ahí, vieron con muy buenos ojos grandes posibilidades de profesionalizar aún más su carrera, por lo que se radicaron en Francia, y de esta manera, comenzaron la conquista del Viejo Continente. Recibieron excelentes críticas por parte del público y la prensa, e incluso, su baterista Gabriel Parra fue considerado como uno de los tres mejores del mundo en su instrumento. También, se iniciaron sus primeros acercamientos con la música clásica, y ya sus actuaciones con orquestas sinfónicas y filarmónicas se hicieron frecuentes.
| Hasta que llegó 1981, un año clave para la banda, ya que en ese entonces grabaron una de sus obras maestras, inspirada en un libro del Premio Nobel de Literatura, su compatriota Pablo Neruda: “Alturas del Macchu Picchu”. Y este álbum no sólo llegó hasta ahí, sino que además la televisión chilena grabó en conjunto con la banda un especial musical en estas famosas ruinas donde interpretaron íntegramente el disco, todo esto bajo la conducción de otro importante escritor latinoamericano: Mario Vargas Llosa. |
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Luego de esto, comenzaron a recorrer latitudes nunca antes visitadas por la agrupación, como Europa Oriental, Norteamérica e, incluso, la Antártica chilena. Sin embargo, después de tanto éxito, en 1988 ocurrió un hecho desafortunado: la muerte de su baterista Gabriel Parra en un accidente automovilístico en Perú. Pese a la lamentable pérdida de uno de sus fundadores, decidieron continuar con la banda y su puesto fue cubierto por su hija Juanita Parra, que desde un principio demostró que no estaba ahí sólo como un homenaje a su padre, sino que además poseía un talento natural tras los tambores y platillos.
Luego de una larga preparación de la joven Juanita como definitiva baterista, lanzaron en 1995 el disco Hijos de la Tierra, que los consolidó nuevamente como una sólida agrupación. Y bueno, tras largos años de trayectoria, comenzaron a trabajar constantemente en grandes proyectos artísticos de alcance social, político y cultural, como la VI Cumbre Iberoamericana de Presidentes, el álbum Trilogía, el reencuentro, en conjunto con otros artistas chilenos y latinoamericanos, o su tema “Por los niños del mundo”, en beneficio de la UNICEF. También, participaron de conciertos masivos en Chile, comenzaron a recibir numerosos premios por su trayectoria y siguieron grabando discos de gran nivel.
Pero lamentablemente, una vez más el destino no estaría de su lado, ya que en 2003 sufrieron la partida de su vocalista “Gato” Alquinta, todo un ícono nacional, que fue despedido en las calles de Santiago por una multitud de más de 400 mil personas. Así, pese a haber perdido a su líder natural, continuaron su carrera incorporando a Eloy y Ankatu Alquinta, hijos del desaparecido cantante, pero increíblemente con tan sólo 33 años, Eloy también dejó de asistir, esta vez por un ataque al corazón.
Pese a todas estas tragedias, la banda continúa recorriendo los escenarios de todo el mundo llevando su música y su mensaje de confraternidad latinoamericana, el cual se refuerza con la creación de la Fundación Cultural Los Jaivas, todo esto con el fin de mantener viva la música de, quizás, los “Padres del Rock Chileno”.
Para más información, aquí está la página oficial de la banda: http://www.losjaivas.net
Comentarios:
De: jp
Desde: Santiago, Chile
Desde el cono sur escribo para aplaudir la seccion PURO CHILE que aparece en su pagina escrita por Lalo Varas. Un 10 para la seccion.
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