En 1985, año de una gran desgracia civil en el Distrito Federal, y no obstante, muestra inmediata de fraternidad de todos los capitalinos, hacía su primera aparición Real de Catorce, en un 12 de diciembre (fecha harto mística para todos los mexicanos) en el mítico Rockotitlán. Con un sonido muy peculiar, fruto de la unión de los talentos amantes del blues de sus integrantes, pronto Real de Catorce se hizo de un lugar muy importante en el público mexicano. Sus fundadores son José Cruz, Fernando Ábrego, José Iglesias y Severo Viñas, aunque por el grupo han pasado distintos talentos musicales, e infinidad de invitados en cada material, añadiendo algo de sí a la banda son los dos primeros quienes han permanecido en la mayoría de los proyectos de Real. La lista de integrantes se puede resumir así:
José Cruz - voz, armónica, guitarra
Fernando Ábrego – batería
Julio Zea – guitarra en Cicatrices, Nueve y Voy a Morir
Neftalí López – bajo en Nueve
Severo Viñas- bajo en Real de Catorce, Tiempos Obscuros, Mis Amigos Muertos
José Iglesias- primera guitarra en Real de Catorce, Tiempos Obscuros, Mis Amigos Muertos, Voces Interiores, Contraley, Azul y En Rojo
Juan Cristóbal Perez Grobet- bajo en Voces Interiores, Contraley, Azul, En Rojo, Cicatrices,
Carlos Torres – violín y teclado en Nueve y Voy a Morir
Jorge Velasco- bajo en Voy a morir
Fue en noviembre de 1983 que Real de Catorce, durante el V Festival de Blues del Auditorio Nacional, fueron apadrinados por Betsy Pecannins y "Papa" John Creach. De ahí en adelante Real de Catorce fue ganando espacios y público, inmortalizando rolas como "Azul", "Me Miraba a los Ojos", entre otras más, a cual más llena de dulce melancolía.
Real de Catorce es considerado un grupo de culto, y el exponente del blues en México, por demás. En los –ahora- lejanos ochenta, fueron los primeros en ser invitados a dar una presentación en la hoy extinta Unión Soviética. A su sonido han sumado ritmos como el reggae, rumba, e incluso rap. Es patente la postura del grupo respecto a la inclusión de música popular mexicana. A sus presentaciones acuden lo mismo jóvenes que adultos, seguidores incansables del sentimiento que se transmite en cada concierto, del que es responsable en buena parte el propio José Cruz, al aderezar cada concierto con trozos recitados de poesía (suya), sin contar el lánguido sonido de su inseparable armónica.
Real de Catorce compone a partir de temáticas simplemente humanas, sin distinción de género: prostitución, autoritarismo, amor, romance, lujuria, individualismo… lo que se puede oír con Real de Catorce es vigente hoy porque trasciende edades, no hace diferencia en que el escucha tenga 40 ó 16. "El blues como vida", dice José Cruz cada vez que se presenta la oportunidad. Y el público aplaude.
En su primer álbum dieron de que hablar a toda una generación. Muchos recuerdan Real de Catorce (1987 ) como el soundtrack de una época entera. "Azul" fue el éxito de éxitos que saltó a la fama, que en esos tiempos se conseguía por medio del viejo e infalible modo del boca a boca. Cassettes rolaban por las manos de los imberbes, a cual más fascinado por ese sonido tan cadencioso, aderezado de la visceralidad más brutal que era la poesía de José Cruz, mayormente compositor y letrista de la banda. Cruz evidenciaba sus problemáticas en la música, de un modo tan intenso que cada concierto era una comunión con el público, que las más de las veces se entregaba a la dulzura de la melancolía en un vaivén de sensaciones. No hay que decir que los éxitos se sumaron a la lista de Real de Catorce con sus siguientes materiales: Tiempos Oscuros, de 1988, y Mis Amigos Muertos, del 89, demostraron que Real de Catorce había llegado para quedarse. Fue en el álbum posterior, Voces interiores, con el que ahuyentaron a un buen número de adeptos al hacer un rap con "Voces familiares", que sonaba bastante ochentero a pesar de su muy buena letra. Sin embargo, a pesar de este tropiezo, Real de Catorce conservó estilo y frescura en sus propuestas musicales y lograron reivindicarse en sus discos posteriores.
Los discos en Vivo grabados el 27 de Junio de 1997 se llevan a cabo en el ya conocido Rockotitlán con el fin de homenajear a su guitarrista Pepe Iglesias quien hace su despedida oficial de la banda para ser reemplazado por Julio Zea. Después de estas sesiones en vivo la banda regresa al estudio para grabar lo que sería considerado por algunos uno de los mejores discos del rock nacional: Cicatrices, en este disco la banda demuestra sus años de experiencia y lo reflejan en rolas basadas en el blues rural apoyado por la guitarra acústica de José Cruz la cual toma un papel protagónico en el disco. Piezas como "Un Largo Rato", "Lila", "Anforita de Blues" y "La Venenosa" son grandes ejemplos del concepto de este álbum.
Pese a la gran aceptación del público hacia estos músicos, a mediados de Diciembre de 2006 el grupo suspendió sus presentaciones a causa de la esclerosis múltiple que aqueja a José Cruz. Con diferentes versiones por cada parte, José Cruz anunció su regreso en Junio de 2007 sin el resto de los músicos de Real de Catorce. No obstante los problemas que puedan existir entre los músicos, el valor y la herencia de la banda son innegables a cualquier nivel. Real de Catorce supo confrontar el concepto importado de blues con la mexicanidad, haciendo del blues un instrumento vital, la voz de varias generaciones que hacían suya esta música que alguna vez parecía difícil de apropiar.
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