Grupo eminentemente chilango, formado a finales de 1982 y finalmente separado en 1997. En ese entonces, tres no tan jóvenes sujetos, tomando conciencia de la posmodernidad, unieron ambiciones y talentos para conformar lo que hoy conocemos míticamente como Botellita de Jerez. Estos tres sujetos fueron Sergio Arau "El Uyuyuy"(guitarra y voz), Armando Vega Gil "El Cucurrucucú" (bajo y voz) y Francisco Barrios (mejor conocido como El Mastuerzo, en la batería y voz). Se presentaron en algún lugar del Distrito Federal, en esos entonces apadrinados por ellos mismos, ya que el rock nacional adolecía de propuestas interesantes y cada quien se rascaba con sus uñas, se presentaron, pues, expuestos a rechiflas y mentadas de madre…cuenta la leyenda que de allí sacaron su nombre, para gozo de los raspas que todos llevamos dentro… Cualquier mexicano lo podrá entender.
Su estilo se caracterizó y comenzó a brillar por sus fusiones de ritmos populacheros sabrosones bailables y cantables, coctel de swing, blues, polka y harto rock urbano que ahondaba en las más profundas reflexiones de un chilango: a cuidarse en el metro, a cuidarse de los gandayas, abusado con el apañe, etc., avatares a los que se enfrenta diariamente un ciudadano de la gran capital. Pronto sacaron a relucir el cobre (talentoso, por supuesto) y hacerse escuchar sacando su primer disco, del que se desprendería el sencillo "Alármala de Tos", clásica y mítica composición que ha sido cantada y re-cantada por ejemplo, por los Tacvbos en su Avalancha de éxitos. Botellita de Jerez empieza por aportar un ingrediente clave en la música azteca de su tiempo: la lírica, el desparpajo, el albur, la crítica humorística de la vida. La celebración del orgullo naco, del orgullo chilango, cosa que, por otro lado, no era tan bien visto por las buenas conciencias de esos lejanos ochenta.
Después de editar su primer disco en 1984 (también conocido por la banda como El Morado), al año siguiente sale a la luz La Venganza del Hijo del Guacarrock, en el que se nota una mayor predilección por la fusión de ritmos, buscando un estilo que se grabaría en las mentes de sus oyentes, cosa que lograron, pues su sonido es hoy reconocido como guacarrock. En Naco es chido, álbum editado en 1986 y cumbre del sonido guarro de Botellita de Jerez, se aprecian contribuciones de estos chilangos en la interpretación de otros músicos importantes como Jaime López, Rockdrigo González y Guillermo Briseño.
En 1988, Sergio Arau deja Botellita de Jerez para perseguir una breve carrera solista con su agrupación Sergio Arau y Los Mismísimos Ángeles. Para suplir su ausencia, entran Santiago Ojeda, en la guitarra y voz, Benjamín Alarcón en los teclados y el Sr. González en la percusión y los coros. El sonido de Botellita de Jerez se torna más sofisticado, menos guarro, y de estos tiempos se desprende "Niña de Mis Ojos", sonido nuevo, mas pop, que aleja a viejos seguidores y los lleva a seguir fusionando ritmos más tropicaleros, cosa que no a todos gustó y que los alejaron de su público, que no estaba aún preparado para tales trotes.
Después de pasar una época que la mayoría de sus fans prefieren olvidar, en la que los botellos incursionaron brevemente en los avatares del mainstream musical mexicano, deciden volver a sus raíces, con bastantes detractores encima, y editar el álbum Forjando Patria, en 1994, dando a conocer temas que los llevarían de vuelta al gusto del público, con un Botellida de Jerez corregido y aumentado. De este material salen conocidas rolas como "Luna Misteriosa" y "Return to Aztlan", entre otras. Finalmente, llega 1997, año en el que deciden separarse con la producción del disco en vivo El Último Guacarrock participando cada uno de los integrantes originales y no tanto de la banda a lo largo de sus 15 años.
Cada uno de los integrantes se ha mantenido activo desde aquella separación, produciendo material de diversa índole musical, plástico, literario o incluso cinematográfico (Sergio Arau y Vega Gil). En 2005, bastantes años más tarde, la aportación de Botellita de Jerez empieza a notarse en diferentes niveles de la producción musical, lo que hace que sus integrantes originales decidan reunirse para dar una serie de conciertos, siendo la punta de lanza el Festival Vive Latino del 2005 y con un proyecto de filmar la verdadera y única historia de la banda contada por ellos mismos con el filme Plan B listo a ser lanzado en el 2008 para demostrar que cuando se hace guacarrock, uno será Guacarroquer hasta la muerte.
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