ALEJANDRO OTAOLA

PACHECÓN EN DOS CANALES

Por: Francisco Zamudio (zamudio@rockmx.com.mx).....................Nota Publicada el 05-Febrero-2011

Uno de los mejores guitarristas del rock mexicano, posee también una de las mentes más dinámicas, inquietas y bulliciosas de toda la escena. Lo mismo en San Pascualito Rey que con El Haragán o invitado en múltiples proyectos, Alejandro Otaola respira y se da tiempo para edificar, además, sus ideas en solitario. Como El Hombre De La Cámara, un disco inspirado en aquella mítica película silente del mismo nombre, dirigida por el vanguardista cineasta soviético Dziga Vértov. Muy emocionado por esta experiencia, la cual surgió prácticamente después de haber estado frente a “las puertas del inframundo” como él mismo dice, Alex nos platica de qué manera las piezas fueron uniéndose, hasta materializarse en un nuevo álbum firmado con su nombre.

 

Alex Otaola
Foto: Mariel Henry

"La peli como que te dice que hagas las cosas en un formato más acústico, así que lo hice así, en acústico. Siempre he tratado de amoldarme a la nueva situación musical a la que me enfrente"

¿Cómo nace el proyecto de El Hombre De La Cámara?

Es un proyecto que se me atravesó. Algunas de las canciones que aparecieron aquí eran parte de mi siguiente disco solista, en el cual ya estaba trabajando, haciendo rolas. Pero cuando me invitaron a hacer esto, además de poder crear algo a partir de esta película de Vértov, que es mi película muda favorita, daba chance de hacer algo en otro sentido.

Después de haber hecho varios discos con Santa Sabina y La Barranca, hice un disco electrónico completamente en contra de eso; donde las canciones estuvieron fracturadas para que en cada pedazo pudiera haber un estilo musical diferente, la entrada o salida de algún músico invitado, y que todo el disco se volviera como una especie de mosaico, donde claramente se escuchara que adquiere sentido en la mesa de edición, un poco como son las películas donde no sólo es una toma, sino son muchas las que se ensamblan.

La Cineteca Nacional lo escuchó y dijo “¡Ah, se ve que a este cuate le gusta el cine!”. Y entonces me invitaron a un ciclo que se llamó “Bandas sonoras”, en el cual hay que tocar música encima de una película muda. Yo escogí El Hombre De La Cámara porque es una película “súper acá” conceptualmente: La cinta empieza en una sala de cine donde está a punto de proyectarse una película. En esa introducción, se ven los instrumentos de la orquesta esperando en el pozo a que empiece la proyección, para tocar encima de la cinta.

Entonces, usé esos instrumentos que la película te muestra: que son una sección de alientos, un piano, un contrabajo, tipo instrumentos orquestales. Preferí hacer eso más que encimarle las cosas electrónicas que yo venía haciendo. Este proyecto se convirtió en algo que tenía requerimientos especiales, y como en la Cineteca había un piano, me volví más pianista que guitarrista; hice los arreglos para el cuarteto de cuerdas, después empecé a editar el material y le agregué otros instrumentos. Lo puse todo en otro orden.

La peli como que te dice que hagas las cosas en un formato más acústico, así que lo hice así, en acústico. Siempre he tratado de amoldarme a la nueva situación musical a la que me enfrente. Por eso ahora les presento a todos ustedes El Hombre De La Cámara.

La óptica acústica de El Hombre De La Cámara, enfrentada contra la visión electrónica de Fractales, sería la principal diferencia entre tus dos discos de solista…


¡Exactamente! Conceptualmente son similares, pero el Fractales yo no me había planteado que lo iba a tocar en vivo. Pensaba que era un proyecto de laptop, y que cuando lo escucharas se oyera claramente eso. Así como ese es electrónico y editado y de estudio, este es acústico y en vivo.

¿Qué tan fácil o complicado fue hacer este disco?

Los discos en vivo tienen una particularidad, yo siento. Desde hace mucho los discos que se hacen en estudio, se hacen contra un greed, se tiene que grabar contra un click. Un buen baterista tiene que tener cierto grado de profesionalismo para poder mantener el tiempo durante toda una canción, y eso se hace siguiendo el click con audífonos.

Antes de estas cosas tecnológicas, los buenos bateristas eran personas que traían un click interno y podían llevar una canción hasta transformarla en un éxito memorable. La música por naturaleza no es matemáticamente perfecta, y esos bateristas hacían que la canción respirara, de pronto la hacían más lenta o más acelerada, pero así es como fluyen las cosas en el mundo.

Musicalmente fue sencillo porque yo conocía la película. Yo le sugerí a la Cineteca que quería hacer esta onda, porque la peli da chance de ser mucho más experimental, más abstracto, ya que no tiene ese marco narrativo tradicional del bueno que quiere con la chava, pero el feo no le da chance.

La película muestra los instrumentos en la introducción, y después lo primero que vemos es un montón de tomas de la calle, de personas, maquinaria, fábricas, máquinas de escribir, telefonistas. Todo lo que vamos a ver en el transcurso de la película al principio está dormido, quieto. Pareciera que son fotos, pero son las cosas quietas que después vamos a ver moviéndose.

En esa secuencia, tuve la idea de que ahí el principal protagonista era el aire, por lo que decidí que eso tenía que ser musicalizado por un cuarteto de alientos, que estuviera coloreando las tomas en la pantalla donde no hay todavía ningún movimiento. A partir de ahí fui definiendo las partes de la película donde iba a haber algo escrito, y donde iba a haber “interacción espontanea”, entendido por esto el fenómeno que sucede cuando Alejandro Otaola hace ciertas señales a sus músicos y espera una respuesta, la que sea: Que mantengan ciertas notas, que toquen muy agudo, más fuerte, etc.

Después todo está soportado, por ejemplo, con escenas de un caos vial en los años veinte en Rusia. Lo que está sucediendo en la pantalla se relaciona con lo que estás escuchando, y entonces funciona. Una cosa muy interesante de la película, es que en el año que se rodó (1929, N. de la r.), las tomas solían durar alrededor de once segundos, y aquí cada toma dura alrededor de tres. Eso quiere decir que cuando salió esta cinta no se había visto nada así: Fue la primera vez que el cine se movió “así de rápido”.

Ya empezaban a haber efectos de cámaras lentas, cámaras rápidas, animaciones cuadro por cuadro, timelapses, jumpcuts, un montón de cosas que tú las vez, y que las hacía un cuate con una cámara de manivela y recortando película de celuloide, no con plugins o con un mouse.

Hay momentos donde musicalmente puedes estar dirigiendo cosas espontáneas. A todos los que están leyendo esto, les explico que, a la mitad de la película, la acción se va a detener para llevar todo ese material que habían grabado a la mesa de edición, y se ve cómo se está recortando la peli.

En ese momento hay que “chiflarle al cácaro, recordarle su matrioska”, porque queremos seguir viendo la película, todo ese movimiento, no la mesa de edición. Entonces, cuando comienza esa sección en la cinta, yo me volteo y empiezo a dirigir al público con señales, para que esos chiflidos se conviertan en gestos musicales.

Una vez grabadas las pistas las fui editando, recortando, les quité algunas partes de “grasa musical”; les di otro orden, porque no tenías necesariamente que escucharlo en el orden en que fue grabado, contra una película que no está ahí. Tú ya estás escuchando un disco de música.

Alex Otaola
"Yo creo que la música no te cuesta ya ni los 10 pesos afuera del metro, ni los 300 pesos en una tienda. Y en el estado actual de la industria, ya ha llegado a una especie de crisis donde ellos no pueden abaratar sus precios y eso es algo que los está matando

¿Qué porcentaje del show entró al disco?

Todo está ahí, todo lo que está en el disco sucedió en vivo, contra el público. Pero la gente que escuche el disco, escuchará otras partes de bandoneón, de DJ, de marimba, de vibráfono, de theremín. Entonces, como que cada paso ha sido ir registrando algo diferente: El primer paso para mí fue hacer un show, después, cuando se repitió el llamado fue “ok, vamos a grabarlo”, ya que tenía las pistas, le agregué otras cosas y lo volví a editar. Y ahora el lanzamiento, se maquilaron 10 mil discos para ser distribuidos de manera gratuita.

¿Por qué lo lanzaste gratis?

Esto tiene varios motivos: El CD es algo que va a desaparecer, tiende a hacerlo. A nosotros nos tocó ser parte de una generación que sentía los LP’s como un fetiche, una cosa grande, palpable, donde a veces las portadas se desplegaban y traían las letras o cosas extras. Olían, tenían un olor muy particular: Los discos importados olían diferente a los nacionales. Pero la música se ha contenido en formatos cada vez más pequeños: Los cartuchos de ocho tracks se transformaron en casetes, los casetes se transformaron en CD’s, y los CD’s se están transformando en USB’s.

Para las generaciones nuevas la música son megabytes en un reproductor o en un disco duro. La gente está perdiendo esa sensación de la música como algo tangible, algo especial. Yo creo que la música no te cuesta ya ni los 10 pesos afuera del metro, ni los 300 pesos en una tienda. Y en el estado actual de la industria, ya ha llegado a una especie de crisis donde ellos no pueden abaratar sus precios y eso es algo que los está matando. Además, si le entras a ese juego, estás destinado a ser un número más en un catálogo.

¿Quién lo financió?

Un disco como El Hombre De La Cámara no tiene código de barras, lo que quiere decir que no estará en tiendas comerciales; pero tampoco le interesa a un pirata porque el original es gratuito. ¿Qué es lo que pasa? Que se vuelve un objeto de colección cuya propiedad es de la cineteca, de los músicos que lo grabaron, mía, de las marcas que me ayudaron a grabarlo.

Además, me ayudaron también a maquilar las 10 mil unidades otras entidades como la Fundación Sebastián, la Editorial Musitech, que edita las revistas Soundcheck y Music Life, la Casa Veerkamp, Gibson… Aquí hay una canción realizada con una guitarra digital. Helados Dolphi, el Salón Valeria Flores, el Festival Expresión en Corto. Hubo muchas personas que se sumaron para hacer un disco cuya propiedad es de todos. Ahora, la idea de regalarlo no es la de aventar 10 mil copias a la calle como si fueran tortillas para ver a quién le caen, sino diseñar mecanismos para que esas 10 mil copias le lleguen a las personas que quieran tenerlo, que lo deseen.

Al mismo tiempo, esto se vuelve un aparato de promoción que promociona el trabajo de todos, tanto de los músicos como de las marcas comerciales. Editar un disco así lo vuelve un proyecto especial en sí mismo, en lugar de ser solamente un CD más en el mercado. Además, quería dar las gracias con música a toda la banda que durante el pasado mes de abril que estuve en el hospital se portó muy chida... Para mí era importante exorcizar todo eso gacho que me pasó, con algo tan chido como este disco.

Y están pasando cosas solitas: El poder de la música desata cosas, y en el caso de este disco, ya desató que esto se va a convertir en el soundtrack de una versión remasterizada de la cinta. Ya la Cineteca anunció que le va a comprar los derechos al British Film Institute para este 2011, y hacer una edición en DVD para Latinoamérica con el score que hicimos ese día.

 



¿Quiénes participaron contigo en El Hombre De La Cámara?

Tengo que hablarte del Ensamble Cámara, Acción… En la batería está Chema Arreola, quien es un escudero de muchísimas batallas; en el contrabajo está Carlos Maldonado de Los Dorados; en la sección de alientos están Daniel Slotnik también de Los Dorados; Adrián Terrazas de los Mars Volta, quien estaba en México cuando se hizo todo esto… María Emilia Martínez, que toca la flauta con Natalia Lafourcade y varios más, Luca Ortega que es el baterista de San Pascualito Rey pero que también fue el coproductor del disco.

Sobre todas estas pistas que grabamos nosotros, también participaron Raúl Vizzy de la Orquesta Mexicana de Tango con un bandoneón; la Doctora Molina de Los Ezquisitos grabó un theremín, Gustavo Nandallapa grabó marimbas y vibráfonos, y El DJ Rayo de Trocker grabó algunos scratches.

Fue una “pequeña orquestita” y me da un chingo de gusto que por fin pude grabar en mi vida un disco “Zappiano”. Yo lo escucho y por un lado me suena como “música electrónica acústica”, y por otro lado me suena a los primeros discos de Frank Zappa, donde tenía un pequeño ensamble acústico, y de ahí se viajaba y realizaba composiciones de rock jazzeado con armonías extrañas. Me da gusto finalmente haber hecho mi disco Zappiano.

Además de músico, Alejandro Otaola es un amante del cine. ¿Has pensado alguna vez en dirigir una película?

No sabes cuánto lo he pensado, no tienes idea. Ya he hecho muchísimas en mi cabeza. Algunas porno, algunas de piratas… jajaja. Sí, me gustaría.

¿En qué estado emocional o mental le recomiendas a la gente entrar para escuchar El Hombre De la Cámara, y descubrir todo el poder de la imagen trasladado hacia la música?

Estados mentales hay muchos ilegales, pero sumamente recomendables para escuchar esta música… jajaja. En realidad creo que sí hay como un grado de cinematograficidad (sic) en la música, donde sí sientes que estás escuchando algo asociado a imágenes en movimiento. Es música acústica, pero si te la imaginas como música electrónica, por ahí podrías comenzar tu trip.

¿Cómo estás con tus demás proyectos?

Con San Pascualito Rey sacaré disco nuevo en marzo. Ya está sonando por ahí el sencillo, y haremos una presentación grande en El Lunario este fin de semana. Quiero grabar y editar un dueto que estoy haciendo con Iraida Noriega, y seguir promocionando El Hombre De La Cámara pero no sólo el disco, sino como la Cineteca va a realizar el DVD, ya me empezó a girar la piedra en 5.1, porque no existe una musicalización de esta película en 5.1, así que me voy a debrayar más en esta ocasión.

Si creyeron que yo sonaba pachecón en dos tracks… ¡Espérense a que tenga cinco! Jajajaja.

Alex Otaola y Rock Mx se complacen en poderte regalar uno de los 5 discos del "el Hombre de la Cámara" para las primeras personas que respondan a la siguiente pregunta:

Menciona tres bandas donde Alex haya participado.

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De: José Luis Vera

Comentario: son insuficientes los elogios para el trabajo de alex otaola. bien por la entrevista (07.04.2011)