LIRAN’ ROLL TRIUNFA EN EL AUDITORIO NACIONAL

* Más de 9 mil personas acuden a la cita con el rock urbano

* Invitados de lujo como Cecilia Toussaint, Charlie Monttana y Alejandro Lora, entre otros.

Fotos: Cortesía DMI

México, D.F., enero 16, 2012 (Francisco Zamudio/Enviado). Una verdadera victoria para el rock urbano, se escenificó la noche del pasado jueves 12 de enero en las instalaciones del Auditorio Nacional; tras casi 180 minutos de blues rock desplegados por Liran’ Roll, ante más de nueve mil seguidores de dicho estilo, quienes mostraron un comportamiento por demás intachable.

Con esto, Liran’ Roll se transformó en el segundo grupo de rock urbano mexicano (y el primero en salir de un barrio eminentemente popular del Distrito Federal, forjado a hierro y fuego en la periferia de la megalópolis), en triunfar en ese recinto tan significativo para el rock en nuestro país.

Los buenos augurios llegaron desde el mismo arranque del concierto, el cual inició en punto de la hora que marcaba el accedo al “Queso de Reforma”, algo impensable en una tocada multitudinaria de fin de semana en un “hoyo funkie”.

Uno a uno, los músicos que conforman la banda tomaron sus lugares: José Luis Rosas en la batería, lucía unos audífonos de orejera, muestra palpable de que tocaba con un metrónomo para que su trabajo, anclar la base rítmica de todo el grupo, se realizara lo mejor posible.

Los guitarristas Daniel Ulises Lares y Saúl Moreno agarraron sus armas auditivas de destrucción masiva, las guitarras eléctricas, mientras que Juan Alberto García, investido en un traje negro coronado con un sombrero cubano, bombeaba sangre al corazón sónico de Liran’ Roll a través del pulso de su bajo.

Por obvias razones, fue el líder de la banda, José Antonio Lira Rostro, quien lució un suéter oscuro y pantalón de piel, adornada su cabeza bajo una boina que no se quitó durante toda la jornada; el que salió de backstage después de ellos, para posarse en una plataforma ubicada a varios metros del piso.

Juntos, armaron un primer jam instrumental, al término del cual Toño Lira bajó y se posicionó al frente de su banda, para interpretar la primera rola de la noche, un cover a un tema que nada tiene que ver con el rock, y que aparece en su más reciente álbum, Siguiendo La Línea.

Desde los albores del concierto, el grupo Liran’ Roll echó toda la carne al asador, y acompañado de una potente sección de metales, le regaló a su público la canción que los ha colocado para siempre en la memoria colectiva del rock urbano azteca.

“María”, retumbó en el Auditorio Nacional, y gran parte de “la banda” se paró a bailar “de a brinquito” en sus asientos, sin molestar a nadie. El “chemo” y las “monas” de thinner quedaron guardadas en algún lugar a favor de la música.

 

“Es un placer estar aquí y festejar 20 años de resistencia del rock mexicano”, expresó Antonio antes de dar paso a “Quisiera”, canción que fue muy celebrada por el público, sobre todo en el solo de guitarra desarrollado por Saúl Moreno con una botella de cerveza, la cual utilizó a la hora de hacer un slide sobre las seis cuerdas de su Fender Stratocaster.

“Fúgate conmigo” y “Memorias”, formaron parte de un set list que fue ovacionado por ese gran coro improvisado de nueve mil gargantas, hacia el cual se dirigió Toño para darle la bienvenida a su primera invitada especial de este concierto, donde además de presentar álbum nuevo, el grupo festejó veinte años de carrera.

“Quiero que le den un aplauso muy fuerte a alguien que ha apoyado el rock urbano desde hace mucho tiempo”, dijo. Enseguida apareció en el stage Cecilia Toussaint, una de las divas del rock mexicano, y quien durante varios años compartió esa escena con la rispidez y aspereza de las “tocadas hoyeras”.

“Parado en la calle obscura” fue la pieza que Toño y Cecilia escogieron para interpretar a dúo como hace algunos años, en el disco Cambios de Liran Roll. La ovación para la Toussaint al término de la rola, fue en realidad abrumadora.

“La batalla” otro tema de su nuevo disco, sonó hasta que su final le abrió la puerta a “Josefina”, a cuyo término Toño habló: ¿Qué pasó con ese pinche aplauso?” arengaba a la multitud, quien le respondía con una ola de rugidos a los cuales el cantante agradeció con un “Qué chidos son esos aplausos, qué bueno que hayamos hecho ésta tocada por el rock and roll mexicano, necesitamos ir ganando lugares como estos”, comentó visiblemente emocionado.

Le tocó su turno en la lista de sonar a “Esta vez”, la cual sirvió de preámbulo para una de sus composiciones más reconocidas, una que interpretó con otra de las figuras emblemáticas del rock urbano. Nos referimos a “California” canción sacada del baúl de los Blues Boys, la primera banda profesional de Antonio Lira.

Rod Levario, ex cantante de Heavy Nopal, fue quien acompaño a Lira en la recreación de una rola también simbólica para “la raza”, sobre todo aquella que un día resuelve jugársela e irse para “el otro lado” en busca de mejores condiciones de vida: “Cuanto tiempo estuve fuera, fuera de mi casa… A California me largué, y una fortuna yo quise hacer”, entonaron Levario y Lira para ante la anuencia total de casi diez mil espectadores.

Algunas cosas no cambian nunca. Desde nuestra butaca, se veía que el equipo de producción de Liran Roll, era el mismo que lo acompaña cada fin de semana en las tocadas de los salones en los barrios más bravos e inhóspitos de la franja que comparten el Distrito Federal y el Estado de México.

Liran Roll

 

Lo anterior provocó que la guitarra de Rod Levario, “hiciera tierra” cada vez que se acercaba al micro, por lo cual Levario no pudo cantar cómodamente, teniendo que alejarse cada vez que lo intentaba. Estas fallas de audio se repitieron en algunas otras ocasiones durante el show, y empañaron un poco el gran marco que público y grupo habían construido durante el concierto.

En la más pura “tradición sonidera”, Toño Lira invitó a un DJ para presentar una rola como “Neza”, dedicada a esa zona geográfica donde el rock urbano posee la presencia suficiente para enfrentarse a la charanga, el reggaetón, la música de banda o cualquier otro tipo de sonoridad popular que circule por estos rumbos.

Acto seguido prosiguieron con “Recuerdos” y “Quiero cambiar”, antes de que subiera al escenario otra invitada, Carol, cantante cuyo acompañamiento vocal utilizó Lira para recrear “Tengo frío”, del su álbum Va Por Ti, editado en el 2008.

“Flaca” y “Cuarto para las dos”, rescatada también de los días en los Blues Boys, continuaron con la fiesta antes de que otro “enfiestado” hiciera acto de aparición: “Quiero presentarles al ‘Novio de México’”, manifestó Lira antes de que una figura harto reconocible saliera del backstage, abrazado de “dos chicas buenas vestidas de malas”. En efecto, se trataba de otro de los iconos urbanos: Charlie Monttana.

Charlie posee una personalidad arrolladora. Nuestro “David Lee Roth mexicano”, como le han bautizado algunos en el underground; sabe manejar cualquier escenario donde se pare, y más que acompañar a Antonio, se dedicó a cantar a distancia con él, siempre acompañado de sus chavas vestidas de cuero negro.

Una vez que “El huracán Monttana” se perdió tras bambalinas, Liran’ Roll siguió su ruta a través de “El grito” y “Una oportunidad”, antes de que otro de los pesos completos del underground urbano hiciera acto de presencia.

David Lerma, “El Guadaña”, indiscutible cantante de la Banda Bostik, ingresó al guión para cantar a todo pulmón “No puedo más”. Con su clásica pose de “estudio de grabación” (tapándose uno de sus dos oídos para escuchar el amplificador), “El Guadaña” le puso más sal y pimienta al guiso, acompañado de un whisky del cual bebió “a cuello de botella”, como cualquier domingo en el barrio.

Tras “Nunca pensé”, Toño Lira subió al escenario a un músico cuya condición física no es más fuerte que su espíritu: José Cruz, ex líder de Real De Catorce, quien se encuentra bajo la tiranía de la esclerosis múltiple, apareció en una silla de ruedas, y agradeció con la mano a esa audiencia que le brindó un cálido aplauso.

Acto seguido, se arrancó con su armónica y las primeras notas de “El pianista”, un cover a la inmortal “Piano man” de Billy Joel, que Liran’ Roll introdujo a la comunidad urbana con notable éxito hace algún tiempo.

Las lágrimas corrían por las mejillas de varias personas al ver a José tocando con ese sentimiento que sólo los verdaderos luchadores poseen en el alma. José Cruz sigue en pie, y cualquier tipo de ayuda, sobre todo económica, será bien recibida en www.josecruzelreal.com.

Pepe acompaño como los grandes a Liran’ Roll en otra canción: “Charlie Brown”, otra pieza rescatada de los Blues Boys, antes de despedirse y darle pauta a la banda en pleno interpretando “Boogie”, a cuyo final se dejaron caer un popurrí de canciones más o menos oscuras, provenientes de sus inicios, entre las que los músicos intercalaron “El chopo”, “Porqué te amo” y “Es un amigo (el alcohol)”.

Y fue aquí que el patriarca del rock urbano, Alejandro Lora, hizo su aparición con un balón de fútbol en la mano. En medio de un griterío ensordecedor, el líder de El TRI se paseó por el escenario con su mismo discurso de toda la vida: “Chamacos, el rock and roll es un deporte, practíquenlo… ¡Y que viva el rock and roll!”, gritó antes de patear “la bola” hacia quienes estaban en las primeras filas.

Lira y Lora hicieron “El perdedor” y, para no variar, la impetuosa personalidad de Alejandro terminó imponiéndose. El invitado, quien presumió su actuación con Los Doors (en realidad, tocó sólo con Ray Manzarek, ya que ni siquiera Robbie Krieger pudo venir a tocar a México) de hace algunos meses; se robó toda la atención al momento de comenzar los primeros acordes de su canción “ADO”, rola para la cual se juntaron en el mismo stage todos los invitados de Liran’ Roll.

David “El Guadaña” Lerma, quien le ofrecía un trago de su botella de whisky a Cecilia Toussaint ante la negativa de la cantante; Charlie Monttana, Rod Levario, José Cruz, Carol, Rafael “El Wea” Salgado -armoniquista de El TRI- y todos en Liran’ Roll, se dejaron dirigir por Lora durante el desarrollo de la canción.

Tanto fue el control que Lora ejerció sobre los músicos, que le negó incluso un solo vocal a Cecilia Toussaint, eclipsando la maravillosa voz de la intérprete de “Sácalo”, con una metralla de sus aguardentosos gritos.

“Quiero que me lleve muy lejos, y a la chingada de aquí” cantaron al unísono músicos y público en un final apoteósico por una parte, y de agridulce sabor para los fanáticos más cercanos a Liran’ Roll, quienes salieron mentándole la madre al líder del TRI, por haberse robado un pedazo grande de protagonismo escénico.

El viejo juego del encore y los gritos de “Otra, otra, otra”, a los que se juntaron los de “Culeeero, culeeero”, se escenificó por pocos minutos, ya que Toño Lira salió nuevamente al estrado para cantar “Es mi vida”, y “El barco azul”, otra de las consentidas de sus seguidores, también sacada del arca de los Blues Boys.

Poco faltaba para las 11 y media de la noche y el concierto llegó a su fin. Una verdadera conquista para Liran’ Roll, quien vino trabajando esta fecha desde hace largo tiempo con sus conciertos en el Teatro Metropólitan, pero también para “la raza” del chemo, el toque y las monas”, la cual demostró que puede hacer un esfuerzo por juntar dinero y no querer entrar a través del clásico “portazo”, así como comportarse en un show en un lugar de ese calibre.

La puerta está abierta desde el momento en que El TRI pisó por primera vez el Auditorio Nacional. Sin embargo, se ha hecho más grande la entrada a partir de la noche del pasado jueves 12 enero de 2012, y será muy interesante ver quién tomará la estafeta e intentará presentarse en dicho recinto en un futuro cercano.

Luis Álvarez, “El Haragán”, quizá el gran ausente en esta celebración de rock urbano no sabemos si por compromisos contraídos, o simplemente porque no fue requerido, pareciera ser el siguiente músico que podría apuntarse para tocar en el Coloso de Reforma.

O al menos los reflectores apuntan fuertemente hacia él… Mientras tanto, hay que aplaudir y celebrar el triunfo de Liran’ Roll y toda la comunidad del rock urbano.


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