EL CLAN: EXITOSA VUELTA AL PASADO

* Cientos de vampiros modernos acudieron al llamado

* Una noche para recordar

Fotos: Por Francisco Zamudio

México, D.F., febrero 1, 2012 (Francisco Zamudio/Enviado). El Clan regresó en el tiempo y, a su llamado, cientos de “hijos de la noche” acudieron a la cita para presenciar un homenaje por parte de sus creadores al disco Sin Sentir, placa seminal e imprescindible en el nacimiento de la escena dark en México.

La noche del pasado viernes 27 de enero, el Rock And Road Pool Bar, se vio colmado hasta en sus pasillos, por una amplia horda de vampiros modernos que llegaron para ver y escuchar, aunque fuera una vez más, al enigmático Gustavo “El Castor” Pérez, cantante original de El Clan, y líder vocal de Sin Sentir.

Minutos después de que la medianoche, esa llamada “hora de las brujas” envolviera a los asistentes con su lóbrego abrigo, la iluminación del lugar inició un rápido proceso de dispersión hasta que todo quedó casi a oscuras, arropado sólo por un tenue hilo de luz.

De pronto, una umbrosa música comenzó a sonar por las bocinas.

Escoltados por las oscuras sonoridades esparcidas a través de los altavoces y los excitados gritos de sus fans; aparecieron sobre el escenario Josh Nébula en los teclados, Germán Quintero en la batería, Omar “Zu” Mundo al bajo, Jaime Chávez en la guitarra, y el ya legendario “Castor” tras el micrófono.

No habían pasado ni los primeros segundos de “Fantasías”, canción que abre el Sin Sentir, y ya toda la gente coreaba la canción, desde un paroxismo propio a la alegría que les provoca esta vuelta al pasado, a los orígenes del dark en México a principios de los 90… Y a oír otra vez al “Castor” como líder tonal de la banda.

EL Clan

“¡Este sí es El Clan, este sí es el Clan!”, grita desaforado un joven ya entrado en la adultez, quien casi con lágrimas en los ojos escucha “El reino de los duendes”, y esos gritos provenientes del “Castor” que laceran el alma. Gustavo tiene ahora menos cabello y más peso, pero canta prácticamente igual que en los noventa.

El cantante se sacude por el escenario como un títere manejado por los invisibles hilos del destino, y sin ninguna clase de consideración deja escapar la metralla de esa voz de amplitud tan histriónicamente grave que posee; para sacudir a la audiencia con “Cariño (quisiera llegarte a odiar)” y “Las brujas”.

“Las brujas” fue una de las canciones más, más celebradas de esta liturgia oscura. Los párrafos dedicados a esas mujeres que a través de ciertos hechizos pueden transformarte en algún animal por siempre, fueron coreados uno a uno por todo el público que frenéticamente saltaba en su lugar.

El calor despedido por nuestros cuerpos envueltos en su propia adrenalina se encerró fuertemente en el lugar, y muy pronto gruesas gotas de sudor comenzaron a recorrer cabellos y rostros hasta alojarse en nuestras indumentarias, las cuales terminarían como si hubiesen sido expuestos al efecto de un baño sauna.

El Clan

“Más allá del tiempo” concluyó su representación escénica, y “El Castor” desapareció del escenario para regresar con el torso desnudo, unidas sus muñecas y brazos por unas largas cadenas, para así cantar “La tortura”.

Como un poseso enclaustrado en el psiquiátrico, Gustavo se paseó con sus ataduras metálicas por todo el stage. De pronto, podrías cruzar tu mirada con la suya, y sentir algún tipo de miedo recorrer tu espina dorsal. Sin lugar a dudas, “El Castor” es un auténtico “performancero” de la canción, uno muy bueno.

Y es que, si lo volvías a mirar fijamente, seguro aparecía en tu cerebro la imagen del Nosferatu original, la del vampiro primigenio que F.W. Murnau inmortalizó en su mítica película de 1922. Sí, su imagen y su estatura, imponen una acción cercana al respeto, a la cautela, a un acercamiento lento y pausado.

“Gárgolas” y “Recuerdos” se perdieron en el set list del tiempo, y El Clan en pleno se retiró a su camerino sólo para provocar otro poco de ansiedad entre la multitud. Todos sabían que el Sin Sentir no había concluido, y lo comprobaron a los pocos segundos mientras la banda volvía a tomar sus posiciones en el tablado.

“Despiértame”, “Sin sentir” y “Azul de medianoche” cerraron apoteósicamente la actuación de El Clan, en medio de un auténtico aquelarre de gritos disparados hacia la inmensidad por una masa cautiva que no olvida al pilar primigenio del grupo, conformado por Gustavo Pérez y Jaime Chávez.

Músicos como Salvador Moreno de La Castañeda y Edson Ramos de La Concepción De La Luna, quien nos comentó al término del show que “La Concha” se encuentra lista para volver a la marquesina del rock mexicano, atestiguaron este pequeño-gran triunfo de la escena oscura nacional en el nuevo milenio.

Sobre si volverán a repetir la experiencia (Gustavo vive en Estados Unidos), los músicos de El Clan comentaron para RockMx, que no sabían qué iba a pasar en el futuro, pero que este mismo 2012 podrían estar editando el disco en vivo y el DVD de este concierto, así que las probabilidades de que se repita este mismo capítulo son muy, muy altas.

Al tiempo.

El Clan


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